La senté en una de nuestras sillas
y la acomodé lo mejor que pude,
entonces:
La señora me abrazó
y se me llenaron los ojos de lágrimas,
de puro contento,
pero me incorporé rápido y nadie lo notó.
Dudo que se diese cuenta de que hoy yo lo estaba haciendo mejor,
me ha abrazado y se ha reído muchas veces
sin que yo hiciese nada especial;
pero YO sabía que HOY lo estaba haciendo BIEN.
No hay comentarios:
Publicar un comentario