lunes, 7 de noviembre de 2011

Los fines del mundo

Siempre me ha atraído la idea de sufrir un apocalipsis y ser un superviviente.
Los he pensado de muchos tipos, los que más me gustan: los inconcebibles
- Holocausto zombi
- Invasión alienígena
- Filosofía letal
Este último trataría de una filosofía o razonamiento según el cual se expondría de forma clara e irrefutable que el mejor estado es "muerto". Lo que provocaría una oleada de suicidios entre todas las personas que se parasen a comprender esta idea. Puede que se salvasen los lerdos... confío en mis posibilidades.

El caso es que he soñado muchas veces conmigo mismo corriendo entre las cenizas en un escenario postnuclear, el esqueleto de una ciudad. A parte de que iba escapando de algo, recuerdo que la sensación general era bastante buena. No me lo explicaba hasta que hoy, en medio del cocido familiar, hablando de estas cosas me di cuenta de que en el sueño voy contento porque pienso que es un nuevo comienzo.

3 comentarios:

  1. Todo fin significa un principio (al menos en la mayoría de casos).

    Cuando algo termina otra cosa empieza. El cambio a veces ni es bueno ni malo, implica evolución.
    Yo a veces también tengo esa sensación, de que algo reviente por alguna parte y cambien las cosas, que se de otra oportunidad para evolucionar.

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  2. Espero que no sean zombies, no soportaría tener que matar a los mios si se convierten/infectan.

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  3. Eso que dices si que es duro... pero piensa que a lo mejor habría otros que no te costaría tanto o incluso te alegrarían el día; como por ejemplo la doctora en periodismo Belén Esteban

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