Me quedé solo en un momento
para siempre
me costaba respirar
una sensación de huérfano
años buscando quién me guiase
y no encontré a nadie
Ya casi no busco nada fuera.
Me quedé solo en un momento
para siempre
me costaba respirar
una sensación de huérfano
años buscando quién me guiase
y no encontré a nadie
Ya casi no busco nada fuera.
Los juguetes,
en una esquina del desván.
Apuntes de la carrera y libros,
en cajas.
Ropa especial con historias,
que no te vas a poner
El coche,
siempre estropeado.
Lo que vale de todo esto
ya está dentro de ti
El miedo
es el gran enemigo.
Las olas son grandes o
el mar está gris o
lo que sea que te de miedo
y
un simple revolcón
un pequeño juego de la ola
un abrazo en el fondo
(5 segundos como mucho
y sabes que aguantas 30
cómodamente)
ya has consumido todo tu aire
y la calma se ha ido más rápido aún
y lo peor:
Estás cerca de la orilla
y te planteas no volver a entrar.
Me pierdo en un monte
de artículos sacados del
Facebook, Twitter, Google plus, Rss,
con historias
fantásticas, emocionantes, sociales, políticas, indignantes.
Que por lo general
no me sirven para nada;
aumentan mi ansiedad
y después mi adicción a la búsqueda.
Escribo un poco (y mal)
y me curo
Estoy donde quiero estar,
en mi sitio favorito,
donde todo es más fácil.
Es un lugar fantástico
que no todos pueden encontrar.
Su nombre es
Contigo
Haces algo malo que hace mucha gente:
"...lo hace todo el mundo..."
Haces algo malo que no ha tenido consecuencias:
"...si no ha pasado nada..."
Si haces algo malo en el trabajo:
"...es sólo trabajo..."
Te dicen que hagas algo malo
"...me han obligado..."
Has hecho algo malo
tú